
JUAN CASTRO DESDE GLASGOW.- Escribo este artículo para ‘Brit Corner’ sentado en un rincón perdido del aeropuerto de Heathrow, en Londres. Mi destino final es Glasgow, donde hoy se produce un acontecimiento que ningún ‘maradoniano’ debe perderse: el debut de Diego Maradona como seleccionador de Argentina. Será en Hampden Park, un estadio donde es venerado por múltiples argumentos. Es curioso cómo la historia siempre ha cruzado al ‘Pelusa’ con el fútbol británico. Desde la ‘Mano de Dios’ hasta este debut, muchos son los pasajes de la vida de Diego que han desembocado en un ‘British football’ que él acoge con tanta distancia como respeto.
Tres ‘ingleses’ en su once
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Su nacimiento ya fue exótico ya que apareció en el mundo un 28 de diciembre, el día de los inocentes y en Singapur, por donde una vez pasó Willy Fog. Se llama Terry Butcher y es el hombre de moda estos días por las islas. El por qué, por si no lo saben todavía, es que fue uno de aquellos jugadores que sufrieron a Maradona en la histórica derrota ante Inglaterra en México 86. Butcher es hoy segundo entrenador de Escocia y ha declarado que no le dará la mano a Maradona en el partido que enfrenta a escoceses y argentinos en Hampden Park. No le perdona al pelusa su falta de profesionalidad en aquel partido por la mano de dios y es más, confiesa que se quedó con ganas de recriminarselo al final del partido. El que fuese uno de los centrales más carismáticos de los 80 en Inglaterra destaca que Maradona le dijo que le dio con la cabeza y por ese detalle no le perdonará jamás.
La mano de Dios
Maradona le ha contestado con indiferencia y le ha recordado el famoso gol que no entró en el Alemania-Inglaterra de 1966. si quieres leer mas
Mucho antes de que Inglaterra fabricara plastificados ídolos del fútbol, hubo un jugador de carne y hueso que representó perfectamente los excesos, las turbulencias y los cambios que generó su tiempo. Fue George Best, el chico que salió de los callejones de Cregagh, en Belfast, para convertirse en un fenómeno que trascendió la escena del fútbol.
No son pocos quienes le señalan como el mejor futbolista británico, un genio a la altura de Pelé o Maradona, consideración excesiva para un jugador que sólo mantuvo tres años de brillo consistente. Tenía 22 años en 1968, cuando fue designado Balón de Oro tras conquistar la Copa de Europa con el Manchester.
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“No hay nada que nos fastidie más a los ingleses que el gol de Maradona con la mano en el 86 el primero

de aquel 2-1 en cuartos de final del Mundial-. Para nosotros fue humillante, mucho más que el segundo, el famoso golazo en el que se dribló a todo nuestro equipo”, nos decía estos días en las calles de Buenos Aires un buen amigo inglés residente en Argentina desde hace años. Él ya está acostumbrado a un escarnio que sufrieron los ingleses en sus carnes aquellla tarde de junio. “Ni yo sé cómo hice para saltar tanto. Metí el puño izquierdo y la cabeza detrás, y el arquero, Peter Shilton, ni se enteró”. Así ha relatado una y otra vez ‘el Pelusa’ aquella acción que dio la vuelta al mundo y que hoy vuelve al panorama de la actualidad con su nombramiento como nuevo seleccionador nacional del país.
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