Sin títulos pero con Wenger

Se acerca el final de la Premier y el Manchester United está cerca del título. Un año más el Arsenal se ha quedado con la miel en los labios y muchos, con razón, les ven fuera ante el Bayern. Este nuevo año sin trofeos de los “gunners” supone una nueva campaña sin saborear las mieles del triunfo (el último título fue la FA Cup del 2005). Sin embargo, el puesto de Arsene Wenger no parece que corra peligro, incluso salía aún más reforzado porque habiendo perdido a varios puntales del equipo en el verano el técnico alsaciano ha logrado lo que nadie creía al principio, que haya podido pelear con los grandes tanto en Inglaterra como en Europa casi hasta el final. Como entrenador del Mónaco, exceptuando el primer año donde ganó la liga francesa, fueron cinco años a la sombra del mejor Marsella de la historia y su imagen como técnico no paró de crecer a pesar de la falta de triunfos.
Japón
Wenger acaba de negar que su renovación esté cerrada pero es algo que parece casi un hecho. Es Wenger una persona acostumbrada a manejar los tiempos, a hacer lo que le dicta su conciencia sin importarle la opinión de la prensa y a tomar decisiones arriesgadas con la convicción de que está haciendo lo correcto. El mejor ejemplo de ello es, sin duda, su fichaje por el Nagoya Grampus japonés rechazando ofertas de grandes equipos como el Bayern Munich, rival ahora en Champions. Y es precisamente la experiencia japonesa la que moldeó al Wenger persona y entrenador. La influencia de la cultura nipona le hizo ser una persona más tolerante y comprensiva. En el Mónaco era famoso por ser una persona con muy mal carácter sobre todo con la prensa y se le tachaba de no ser capaz de llevar un vestuario. Su experiencia japonesa cambió todo aquello e hizo del francés la persona y el entrenador que es hoy. En las apuestas se observa como el Arsenal está por detrás de Chelsea y Arsenal en las apuestas. Una situación que Wenger ya conoce de sobra.
Sistemas
Wenger es el claro ejemplo, junto quizá con Rafa Benítez, Juande Ramos y Jose Mourinho, de que los jugadores mediocres pueden ser grandes entrenadores. El alsaciano era un jugador de brega, al que sus entrenadores utilizaban para marcar al hombre al mejor jugador del equipo contrario. Una vez le preguntaron si fue un buen jugador y Wenger respondió: “Fui el mejor,… bien, el mejor de mi pueblo”.Sus detractores, que los tiene tanto en la prensa como en el propio colectivo de entrenadores, dicen de él que es mal perdedor, solitario, nada sociable,… De hecho, se puede decir que es el entrenador menos apreciado entre sus propios compañeros de profesión. A nivel técnico le tachan de ser una persona que no estudia al contrario, que no es capaz de improvisar durante los partidos y sobre todo le acusan de excesiva rigidez táctica. Se le conoce entre el gremio como “el ayatolá del 4-4-2″. Sin embargo, el siempre tiene clara su apuesta, su ‘bet on march madness’, la apuesta que conduce a la locura en su mes maldito: Marzo, donde suele caer el Arsenal en los últimos tiempos.
¿Títulos?
Wenger es adorado por la hinchada y se siente respaldado por todos los estamentos del club. Quiere ganar la Premier, pero sabe que aún no consiguiéndolo su mensaje es aceptado por toda la parroquia “gunner” y no necesita de los triunfos para justificar su filosofía de juego. Lo más difícil lo consiguió al llegar y transformar al “boring Arsenal” en un equipo igualmente reconocido pero por todo lo contrario, por su fútbol rápido, vistoso y divertido. El año que viene volverá a empezar de nuevo con la convicción de que hace lo correcto y de que llegarán los triunfos. Si no lo viera así sería el primero en abandonar y dejar paso a gente nueva y todo lo hará como lo ha hecho hasta ahora, con calma y en silencio, sabiendo que ha vuelto a dejar huella y que, triunfos aparte, su lugar entre los elegidos se lo ha ganado a pulso.






















































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