Alcohol, apuestas y mujeres: la lacra del fútbol británico
Un amigo me contaba, a primera hora de la mañana del lunes, la noticia de agencia que recogía la detención de Steven Gerrard de madrugada en un bar de Southport. Francamente, me cogió a contrapié. Estaba convencido de que el gran capitán era inmune al “binge drinking”…
Es de suponer que después de la aplastante victoria de su equipo en Newcastle esa misma mañana, donde además fue la estrella con dos golazos, tendría ganas de celebrarlo por todo lo alto. Además, consolidar el liderato en la Premier, tras el tropiezo del Chelsea, era un motivo más que justificado para tomarse unas cervezas con los amigos. Pero se le fue la mano.
Es verdad que, en el caso del capitán del Liverpool, se trata de un hecho aislado y que no se corresponde con el intachable comportamiento que ha mantenido siempre fuera de los terrenos de juego. Pero extrapolando el suceso y colocando un protagonista con nombre y apellido diferentes nos damos de bruces con la cruda realidad: hay mucha probabilidad de que sea varón, futbolista y británico.
Fútbol, alcohol, apuestas y mujeres
La cuatrilogía fútbol-alcohol-apuestas-mujeres está tan arraigada en el Reino Unido que sus tabloides dan cuenta de esta información con el mismo tono que tratan otros temas menores. Los excesos y las juergas bañadas en bebidas espumosas parecen una cláusula más reflejada en los contratos.

En un extraordinario post, el gran Nacho Gárate nos contaba como George Best arruinó su brillante carrera por culpa de la bebida y del juego. El mito norirlandés dejó una frase para el recuerdo: “En 1969 dejé las mujeres y la bebida, pero fueron los peores veinte minutos de mi vida”. Otros coetáneos no le andaban a la zaga. Jimmy Greaves fue un claro ejemplo de gloria futbolística frustrada que acaba entregándose a los brazos del alcohol. Siendo el delantero titular de los pross en la Copa del Mundo del 66, una inoportuna lesión le condenó al banquillo y su sustituto, Geoff Hurst, terminó convirtiéndose en el héroe del triunfo. Es famosa la foto en la que el banquillo inglés estalla de alegría con el pitido final, mientras Greaves permanece atónito de traje y corbata.
Jim Baxter, “Supermac” y otros…
Jim Baxter, ídolo escocés tras la victoria sobre Inglaterra en el 67, fue otro adicto a las barras de bar, las cartas y las carreras de caballos. Malcolm McDonald, delantero de Luton, Newcastle y Arsenal, conocido como Supermac por el record aún vigente de 5 goles anotados en un mismo partido con la selección inglesa, también vivió su particular pesadilla. Tras terminar prematuramente su carrera fracasó en los negocios y se declaró en bancarrota. Un espantoso relato de la BBC informaba que fue encontrado en el 98 abandonado a su suerte en una pensión, irreconocible y rodeado de botellas vacías de whisky.
Historias similares vivieron en los 70 y 80 grandes futbolistas como Alan Hudson, Frank Worthington Stan Bowles o Paul McGrath, baluarte defensivo de la selección irlandesa, Aston Villa y Manchester United, que siendo mulato “necesitaba demostrar a sus compañeros que realmente corría por sus venas sangre irlandesa”. Podéis adivinar cómo se los metió en el bolsillo. (inolvidables tanto su gol al Ipswich en el 79 vistiendo la camiseta de Wanderers como su fama de mujeriego y vividor compulsivo),
Mi querido Nottingham Forest guarda también un puesto destacado en esta peculiar retrospectiva. Su entrenador, el ya recordado Brian Clough, bebía en abundancia e incluso recomendaba a sus jugadores relajarse con algún vasito de vino antes de los partidos importantes. Es más, se decía que en el vestuario del Forest nunca faltaba una buena botella de brandy.
La lista es casi infinita hasta llegar a nuestros días. Bryan Robson, Vinnie Jones, Denis Wise (aquel Wimbledon no podía ser más british), Tony Adams, Paul Merson (vaya parejita se encontró Wenger a su llegada al Arsenal), Robbie Fowler…con un líder indiscutible entre todos ellos: Paul Gascoigne.

Paul Gascoigne, el ‘líder’ indiscutible
Los escándalos de Gazza no tienen parangón en el fútbol. Melopeas descomunales, tanto a lo largo de su etapa profesional como en la actualidad, altercados en decenas de pubs, restaurantes y hoteles e innumerables anécdotas derivadas de su obsceno abuso del alcohol. Hasta su hijo de 12 años ha declarado recientemente temer por su vida. Os dejo 3 perlas:
1 – Los responsables de la retransmisión del Mundial de Italia 90 tuvieron la brillante idea de incluir, antes de cada partido, un vídeo con la alineación de los equipos. Cada jugador aparecía diciendo su nombre pero sin sonido. El genial Gascoigne deja que se lea claramente en sus labios un entrañable “Fucking wanker”. La BBC se vio obligada a utilizarlo durante toda la competición. (Ver vídeo a partir del minuto 6)
2 – En la víspera de un partido con el Glasgow Rangers no pudo aguantar y decidió orinarse encima de su compañero Richard Gough, que dormía a pierna suelta.
3 – Durante su etapa en el Middlesbrough estrelló el autobús del equipo en las instalaciones de entrenamiento. Todavía se preguntan qué pretendía hacer con él.
Graves episodios de violencia y agresiones sexuales
Por otro lado, en los últimos años este fenómeno no sólo no ha remitido sino que se ha agudizado con episodios de violencia y agresiones sexuales. Parece que la nueva hornada de futbolistas británicos ha perdido completamente el norte, actuando muchos de ellos como auténticos delincuentes. Algunos casos son verdaderamente repulsivos, como la paliza a un estudiante asiático en 2000, en la que se vieron implicados Jonathan Woodgate y Lee Bowyer (una joya, que cuenta entre sus múltiples hazañas con el saqueo a un McDonald de Londres). Y qué decir del último gran macarra surgido en la Premier: Joey Barton. El medio del Newcastle ha copado el ranking de reyertas, enfrentamientos y todo tipo de incidentes imaginables. Desde apagar un cigarrillo encendido en el ojo de un compañero hasta bajarse los pantalones delante de la hinchada rival.
La moda del “Roasting”
Pero la última moda que trae de cabeza a los clubs y a la policía británica es la del “roasting”. No, no se trata de reuniones de jugadores para asar un pavo en Navidad. Con este término se conoce la práctica que consiste en que un grupo de futbolistas se acueste con la misma chica…en ocasiones sin su consentimiento.
El escándalo se destapó en 2003, cuando una joven de 17 años denunció a media plantilla del Chelsea por violación. En 2004, los jugadores del Leicester Frank Sinclair, Keith Gillespie y Paul Dickov pasaron una semana en prisión por un hecho similar y en diciembre del año pasado la fiesta de Navidad organizada en Manchester por Rio Ferdinand dio la vuelta al mundo.
Cada jugador se gastó 7.000 euros para convertir el hotel de turno en una sucursal de Sodoma y Gomorra. Por supuesto, esposas y novias se quedaron en casa, siendo sustituidas por una horda de strippers, travestis y demás especímenes nocturnos. Johnny Evans, joven defensa del United, pagó la novatada.
La gran lacra del fútbol británico
La Federación Inglesa debe ser taxativa y castigar todos estos actos de forma categórica. El fútbol no puede ser un caldo de cultivo de cirróticos, degenerados y maleantes. No podemos olvidar que los futbolistas son modelos de conducta en todo el mundo y, ciertamente, de un tiempo a esta parte su imagen deja bastante que desear.
- Jim Baxter
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vaya final de artículo mas puritano.
para cuando se pasen de la raya debería estar el poder judicial para impedir que sigan siendo un peligro público (como pasó con Tyson por ejemplo), pero para todo lo demás, ¿para qué tanto puritanismo?
Lo del roasting lo habia escuchado pero como ‘Todos contra una’, y faltan un monton de cosas que no sabemos y nunca sabremos.m
XDDD This is England!! Tremendo fue también lo de Paul Merson pidiendo la baja inmediata y huyendo del Boro al enterarse del inminente fichaje de Gazza…
El bueno de Paul luchaba por desengancharse de la botella y dijo que la llegada de Gazza era algo que no podría soportar.
No me extraña…
Nunca había oido lo del “Roasting”. Lo que me parece penoso es que la justicia no les alcance. Si quieren beber que beban, y si les gusta el juego y demás me parece perfecto. Problema suyo y de sus equipos. Lo que no me entra en el coco es que dispongan de bula policial
Entiendo lo que queréis decir con: “Alcohol, apuestas y mujeres”. Pero las “mujeres” en sí quedan como si fuesen algo malo. Es verdad que hay muchas que son malas ; ) pero en el titular parece un poco peyorativo.